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Pikes Peak: 156 curvas sin arcén y 1.400 m de desnivel

El Pikes Peak es una legendaria subida en las Montañas Rocosas de Colorado (Estados Unidos) con 19,99 kilómetros de pistas asfaltadas y un desnivel de 1.439 metros hasta alcanzar los 4.300 de la cima. Esta es la historia del Pikes Peak.

El año pasado, el Pikes Peak cumplió su primer centenario. Aunque no fue su edición centésima, ya que como puedes leer abajo ha habido algún paréntesis, sin duda, es una de las carreras más antiguas del mundo, de hecho, tras las 500 Millas de Indianápolis es la más que más historia tiene en los EEUU. Conocida oficialmente como Pikes Peak International Hill Climb, si algún día quieres viajar a Colorado para asistir, puedes hacerlo en su web oficial, PPIHC. Por suerte, los precios son tan populares que van desde los 53 euros a los paquetes familiares hasta para ocho miembros por 212 euros, aunque ni qué decir tiene que en este caso lo más costoso es el viaje en sí.

Así, el próximo domingo 24 de junio se celebrará la Subida al Pikes Peak número 96. Aunque hay quien dice que esta carrera nunca jamás volverá a ser igual después de que hace algunos años pavimentaron la totalidad del trazado, lo cierto es que muchos pilotos de los que la han conocido desde hace décadas dicen que ahora es más peligrosa que cuando había que ir derrapando sobre tierra, y es que el asfalto no avisa y cuando te cuando te pasas de velocidad y empiezas a derrapar, resulta mucho más difícil no ser escupido por la física hacia fuera, lo que en el caso de esta carrera puede suponer caer por un precipicio.

La historia del Pikes Peak se remonta al año 1806, cuando durante la exploración de las Montañas Rocosas (Colorado, Estados Unidos), una expedición comandada por por Zebulon Pike llegó a los pies del Grand Peak (‘Pico Grande’, en inglés). Trataron de ascender a la cima, pero pronto se dieron cuenta de que no conocían montañas como esa. Así, cuando la temperatura bajó de los 9 a los -4º C y vieron lo inhóspito de sus alturas, decidieron renunciar a la aventura, no sin antes rebautizaron el pico como Pikes Peak y abandonarlo con la sentencia de que ningún ser humano podría jamás ascender a semejante altura.

Así comenzó el reto del Pikes Peak, cuya cima se se coronó apenas 14 años después. Pero lo que la convirtió en la montaña más famosa de la época fue el estallido de la fiebre del oro, que pobló sus faldas de miles de buscadores. Por este motivo, se construyeron allí muchos caminos y, en 1900, una precaria carretera subía a la cima. Pasado algún tiempo, fue sonado el logro de dos amigos de Denver, Yont y Felker, que lograron ascender con un pequeño vehículo bicilíndrico, aunque en realidad se puede decir que, más que conducirlo, lo empujaron. Su proeza fue tan popular que en el año 1916 comenzó a celebrarse la prueba del Pikes Peak.

La historia del Pikes Peak: primeros años

 

noel bullock ganador pikes peak 1922

Las carreras celebradas en el Pikes Peak tuvieron un éxito rotundo, pero la Gran Guerra obligó a realizar un parón hasta 1920. Durante esa década se generalizó la categoría denominada ‘Open Wheel’, monoplazas con las ruedas fuera de la carrocería. Noel Bullock fue la gran sorpresa de la edición de 1922: sin experiencia, logró ganar con un Ford Special de 179 cc y 50 CV. Su historia apareció en los periódicos de todo el país, que ya habían comenzado a ser auténticos medios de comunicación de masas y extendieron la idea de la épica romántica del Pikes Peak, al que todavía hoy siguen concurriendo muchos pilotos verdaderamente amateur.

De hecho, desde 1929 se añadió la clase de coches de producción, precisamente para dar cabida a quienes quisieran acercarse con sus vehículos particulares a la montaña para participar en el Pikes Peak.  Hoy existen un montón categorías, aunque algunas de las más espectaculares son las de eléctricos modificados, camiones, motocicletas y, cómo no, ‘Unlimited’. Durante décadas, tanto entre los ‘Open wheel’ como entre los coches de producción dominaron los tracción trasera. De hecho, todavía se trata de la opción más espectacular y divertida para acometer la ascensión. El público sube el jueves para ver los entrenamientos y acampa en las faldas de la montaña o en la misma curva hasta el domingo.

Cuando la carretera que sube al Pikes Peak era de gravilla, los coches pasaban uno tras otro levantando una polvareda infernal a su paso, pero como dicen en Colorado, donde el Pikes Peak es un símbolo nacional que sale en sellos y en el escudo del estado: “Si no tragas al menos un kilo de polvo, es que no has vivido la subida al Pikes Peak”. Con los años, la carrera fue adquiriendo un halo mítico todavía mayor. Esto resulta especialmente llamativo en EEUU, donde las competiciones de motor se suelen desarrollar en circuitos ovales o en grandes rectas y, en realidad, apenas hay afición a los rallys.

Pikes Peak, años 80: una nueva dimensión

 

Audi S1 Quattro pikes peak

El tremendo desnivel del Pikes Peak (concretamente 1.400 m) se estima que produce una caída de potencia del 30% a lo largo de la subida, así que cuanto más potencia tenga el coche, mucho mejor. Esto ha hecho que en los últimos años proliferen los coches eléctricos, que no sufren esta caída de potencia por el enrarecimiento del aire y la bajada de la presión atmosférica que afecta a turbo y a la inyección. En todo caso, fue en la década de los 80 cuando la subida al Pikes Peak adquirió una nueva dimensión.

En el Mundial de Rallys acababa de emerger el Grupo B: coches de pequeña producción, con motores turbo de potencias enormes y tracción total. La categoría  ‘Unlimited’ les abría la puerta a su participación en la carrera de las nubes. Entonces, Peugeot y Audi usaron el Pikes Peak, primero como banco de pruebas, especialmente después de que, en 1986, se suprimiera el Grupo B en el WRC, como campo de batalla para sus últimas ‘bestias’. Audi logró la victoria en 1985, 1986 y 1987 con el espectacular Audi Sport Quattro. Los pilotos ganadores fueron Michelle Mouton, Bobby Unser y Walter Röhrl.

 

ari vatanen jean todot pikes peak

Justo después le llegó el turno a los franceses, con el Peugeot 405 T16. En los 80, Ari Vatanen (primer piloto) y Jean Todt (director deportivo) formaban el equipo perfecto en Peugeot Motorsport. Ganaron cuatro Dakar consecutivos hasta 1991, pero no consiguieron lograr la victoria en Pikes Peak hasta la mítica ascensión de 1988. En el vídeo de abajo, perteneciente al documental ‘Climb Dance’ de Jean Louis Mourey, y que ganó unos cuantos premios, puedes disfrutar con la espectacular ascensión al Pikes Peak que realizó Vatanen al volante de su Peugeot 405 T16 GR en 1988.

En los años 90 y los 2000, la ascensión al Pikes Peak fue cosa de las marcas japonesas con Suzuki y Toyota altrnándose en la máxima categoría, y unos ‘tales’ Nobuhiro Tajima y Rod Millen apuntándose sus primeras victorias de la mano de los primeros y segundos, respectivamente. De hecho, a largo de los últimos años el gran dominador del Pikes Peak en la categoría ‘Unlimited ha sido el japonés ‘Monster’ Tajima, ganador de las ediciones de 1992, 1993, 1995, 2006, 2007, 2008, 2009, 2010 y 2011, cuando su Suzuki SX4 sentó una marca de 09:51.278, la primera vez que se bajaba de 10 minutos.

¿Tiembla el récord de Sébastien Loeb?

Y seguramente hubiera seguido haciendo historia si no fuera porque Peugeot decidió reeditar laureles de la mano de un ‘tal’ Sebastien Loeb con un Peugeot 208 T16. El megacampeón del WRC logró la actual mejor marca del Pikes Peak en 2013: unos estratosféricos: 8:13.878, que seguramente ni siquiera este año nadie conseguirá batir. Habrá seguramente que esperar a que coches eléctricos, como el Volkswagen I.D. R  Pikes Peak, a cuyos mandos se pondrá Romain Dumas, el experimentado piloto de Resistencia y tres veces ganador de Le Mans y así como también vencedor en las 24 Horas de Nürburgring, pueda dar la campanada.

Dumas juega con la ventaja de que ya se impuso en Pikes Peak en 2014, 2016 y 2017. Curiosamente el año pasado, a pesar de lograr la victoria, Dumas no pudo con el récord logrado por Sébastien Loeb en 2013, pues sus de 9:05.672 se quedaron bastante lejos de los 8:13.878, hasta ahora la mejor marca en la historia de Pikes Peak.

Volkswagen I.D.R Pikes Peak 2018

En cualquier caso, el tricampeón de Pikes Peak se muestra bastante confiado en las posibilidades del Volkswagen I.D. R Pikes Peak 2018. “El motor genera tanto empuje como el Porsche con el que gané en Le Mans 2016. La aceleración es brutal!”, explica Dumas. Y es que el VW I.D. R Pikes Peak 2018, que pesa menos de 1.100 kg y tiene una potencia de 680 CV, alcanza los 100 km/h desde 0 en tan sólo 2,25 segundos, ¡cuatro décimas de segundo más rápido que un fórmula 1! La carga eléctrica para las baterías se consigue por medios de generadores diésel alimentados por glicerina, así como por recuperación de la energía en la frenada.

Cabe destacar, que lejos de lo que se pudiera pensar, en Pikes Peak 2018 no hay límites de sonoridad. Es más, incluso los coches eléctricos como el Volkswagen I.D. R Pikes Peak 2018 requieren de un generador de sonido –que pesa 3,5 kg– que arme ruido y mucho: un mínimo de 120 decibelios. El motivo es que en la subida a Pikes Peak es muy frecuente toparse con animales salvajes, y la única manera de que osos y ciervos no se crucen durante la carrera es ahuyentándolos con el ruido de los motores.

Pase lo que pase, lo que está claro es que cualquier corredor y aficionado debería, al menos una vez, asistir a esta carrera, justamente reconocida como la más hermosa del mundo.

Fotografías: cortesía de Pikes Peak International Hill Climb Photographic Archive, fabricante.