Las 3 polémicas de Argentina en el Mundial 2026 que encendieron al fútbol mundial
El Mundial 2026 dejó a España como bicampeona del mundo tras vencer 1-0 a Argentina en la prórroga de la final, disputada en el MetLife Stadium de Nueva Jersey. Pero el camino de la selección argentina hasta esa final —y su comportamiento al perderla— generó tres episodios que hoy dominan la conversación futbolera: un gol anulado en octavos, una bandera política en semifinales y un desplante en la entrega de trofeos.
Analizamos los tres, con datos concretos y las dos caras de cada historia.
1. El gol anulado ante Egipto: la polémica que cambió un partido

En octavos de final, Argentina remontó un 2-0 en contra para ganar 3-2 ante Egipto, en uno de los partidos más discutidos del torneo. Así fue el minuto a minuto:
- Minuto 15: gol de Yasser Ibrahim → Egipto 1-0.
- Minuto 20: el arquero Mostafa Shobeir le atajó un penal a Lionel Messi.
- Minuto 57: gol de Mostafa Ziko anulado por el VAR, tras una falta previa de Marawan Attia sobre Lisandro Martínez, ocurrida lejos del área argentina.
- Minuto 67: el mismo Ziko anota, esta vez de forma válida → Egipto 2-0.
- Minuto 79: descuento de Cristian Romero de cabeza → Argentina 1-2.
- Minuto 83: empate de Messi de volea → Argentina 2-2.
- Minuto 90+2: gol de la victoria de Enzo Fernández de cabeza → Argentina 3-2 final.
¿Por qué genera tanta discusión?
El árbitro francés François Letexier anuló el gol tras una revisión que retrocedió la jugada hasta un contacto producido a casi 100 metros del arco argentino, algo inusual en el reglamento del VAR. Un análisis de The New York Times consideró la decisión técnicamente equivocada, aunque descartó hablar de conspiración. El entrenador egipcio, Hossam Hassan, fue más lejos y denunció presión sobre el arbitraje desde el entorno argentino.
Lo que pocos remarcan: si ese gol se hubiera mantenido, Egipto habría llegado al minuto 67 con una ventaja de 3-0, un escenario que probablemente habría hecho imposible la remontada argentina. Por eso esa jugada, más que una anécdota, terminó siendo el punto de quiebre de todo el partido.
2. La bandera de Malvinas ante Inglaterra: fútbol y política en el mismo campo

Tras vencer 2-1 a Inglaterra en semifinales, en Atlanta, tres jugadores argentinos —Lisandro Martínez, Giovani Lo Celso y Cristian Romero— desplegaron una bandera con el mensaje “Las Malvinas son argentinas”, introducida de forma clandestina al estadio por un hincha.
La respuesta del gobierno británico fue inmediata: el entorno de Downing Street calificó el gesto de “particularmente insensible” hacia la población de las islas, y un legislador llegó a pedir que los futbolistas fueran excluidos de la final. La FIFA abrió un expediente contra la AFA, aunque finalmente no hubo sanción para los jugadores.
El reglamento de la FIFA prohíbe expresamente mensajes políticos en el terreno de juego, y no era la primera vez que la AFA enfrentaba este problema: en 2014 ya había sido multada por un incidente casi idéntico. Independientemente de la legitimidad del reclamo histórico argentino, usar la celebración deportiva como plataforma política volvió a poner a la selección en el centro de la polémica internacional.
3. El desplante a España en la entrega de trofeos

La final terminó con tensión desde el pitido final: expulsión de Leandro Paredes por un altercado con Eric García, y empujones entre ambos planteles. Pero lo que más repercusión tuvo fue lo que pasó después.
Durante la ceremonia de medallas, buena parte del plantel argentino se ubicó de espaldas al escenario mientras España levantaba la Copa del Mundo, y no correspondió una guardia de honor que los españoles habían formado en homenaje a Messi. Cuando Rodri recibió el Balón de Oro, la hinchada argentina coreó el nombre de Messi en lugar de reconocer al ganador.
La prensa europea fue contundente: comentaristas como Adrian Durham (talkSPORT) calificaron la actitud de “vergüenza” y “falta de clase”. Del otro lado, medios argentinos como Perfil sostienen que los jugadores miraban hacia la tribuna donde estaban sus familias, no que ignoraran deliberadamente la celebración rival. Aun con esa lectura más benévola, la falta de respuesta a la guardia de honor es más difícil de explicar como simple distracción.
Un patrón que va más allá del Mundial 2026
Estos tres episodios no ocurren en el vacío. La sensación de favoritismo arbitral hacia Argentina y Brasil tiene antecedentes recientes en Sudamérica: la final de la Copa América 2024 ante Colombia, con dos jugadas polémicas del árbitro Raphael Claus, o el histórico “gol de Yepes” anulado a Colombia en el Mundial de Brasil 2014, una jugada que los propios árbitros reconocieron después como mal aplicada.
Ninguno de estos casos, por separado, prueba mala fe sistemática. Pero juntos alimentan una narrativa que ya no distingue entre el prestigio deportivo de Argentina y el desgaste de su imagen como rival: la de una selección brillante en el campo, pero cada vez más cuestionada fuera de él.






